Dime a qué juega tu marca y te diré cómo es

Si nos quedamos un rato en el parque observando cómo juegan nuestros hijos (o los del vecino, me da igual) verás comportamientos muy interesantes. Desde que era bien pequeñito a Felipe lo dejaba jugar sólo y, sobre todo, que gestionara él los recursos que necesitaba para jugar.

Así podía ver cómo, a los 2 años y medio, si un niño o niña no le dejaba un juguete… observaba qué adulto estaba con él. Se acercaba y le pedía, como podía, lo que él quería. Hasta que lo conseguía. Ahora que es un poquito más mayor, juega muchísimo, pide lo que necesita y muchas veces, como yo, se sienta a observar cómo juegan los demás niños.

Con las marcas pasa algo similar. Algunas están tan pendientes de lo que hacen los demás, o de sus propios “juguetes”, que bien no saben compartir, bien no saben pedir. Y al final no juegan. No se permiten ser ellas mismas. Están mirando alrededor si alguien las aprueba para saber que van bien, buscan la aprobación en las redes perdiendo un tiempo precioso; las maquillan, peinan y re-peinan tapando su ESENCIA. Detrás de una marca hay personas, como con un hijo, estás tú que la has parido y seguramente recibirá tu influencia.

Por eso, deja jugar a tu marca, de vez en cuando déjala libre. Como tú. Escúchala profundamente. Quizás te pide a voces que la dejes SER y no te atreves por el “qué dirán”. Deja de vender “humos” o mundos “happy flower” porque todos lo hacen, y si lo haces tú, que sea porque así lo sienten ambos, tú y tu marca; porque es su misión, porque se vive en toda la estructura de la empresa. Si no, sufrirás una crisis de personalidad tarde o temprano. Al final la observación es parte de un proceso de aprendizaje de ida y vuelta. Observador y observante se están nutriendo.

Pues eso, que menos lirili y más lerele. Confía en tu retoño, sal al parque y obsérvalo.

Abrazos de madre.

Llámame que estaré en casa: + 34 683 336463

 

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First blog post

Sí, primer post en el blog. Siento hasta cosquillas en los dedos que tienen ganas de escribir.

Debo reconocer que hacía mucho estaba buscando a “marca madre”. Estaba deseando tener esa oportunidad de tener ganas de escribir, de jugar, de divertirme, de hablar de lo que me gusta (las marcas, la maternidad, la cocina, el diseño…) pero con un lenguaje muy mío. Con humor y, sobre todo, con amor.

Y es que como diría la escritora Emilie Wapnick en esta charla TED: soy una persona multipotencial. No puedo hacer una sola cosa, dedicarme a algo solo. ¡Hasta envidio a esa gente que puede centrarse en una sola cosa a la vez en su vida!. También admiro a aquellos que viven en su mismo pueblo tooooooda su vida, los veo sentaditos al fresco en verano y no dejo de preguntarme cuántas veces hará que se ha sentado allí, cuál sería su casa de pequeño, entre todas las casas del pueblo que se pueden contar de una en una… me encanta. Me pierdo gozosa en esos pensamientos.

Pero yo salí “movida”. La madre naturaleza me ha hecho así (y mis padres también). De aquí para allá, con mil y una ideas siempre en la cabeza… eso sí, he de reconocer que las llevo a cabo. Como decimos ahora en Design Thinking, soy de prototipar. Pruebo rápido, fallo barato. Y si sale bien, adelante.

Por eso creo que crear una marca es como amasar un bollo de pan, esa masa madre que se hace con finas proporciones pero también con mucho instinto. Me fascina la pastelería: ya sea para mí, para regalar, para vender, para agasajar. Sobre todo hacer pan dulce en Navidad: partirlos, repartirlos, compartirlos. Ese aroma a recién horneado, y esa alegría en la cara de mi gente cuando lo prueba.

Las marcas, como la masa madre, se preparan con decisión, sabiendo que van a crecer y reproducirse. Se cocinan a fuego lento, con amor, con energía, con liberación.

Abrazos de madre.

Si necesitas algo, llámame que estaré en casa: +34 683 33 64 63